escuchaste eso?... no, olvidalo... no hay lobos en la ciudad... o si?


sábado, 13 de julio de 2013

Un año

Supongo que es más fácil decir las cosas cuando sabemos que nadie va a escucharlas, pero no siempre es así... muchas veces he esperado que las palabras lleguen a su destino, de una u otra manera, pero eso no ocurre debido a que terminan perdiéndose en el camino... lo que sucede es que todo lo que pasa por mis ojos termina distorsionándose... se que tu no lo entenderías... y que ahora no solo no querrías entenderlo, sino que no te importa en lo más mínimo... a veces desearía poder hacer lo mismo, pero en realidad, ni aun pudiendo borrar lo que pasamos, lo haría... en éste mundo todo deja rastro, todo deja hilos entretejidos y tu no eres la excepción... ni tus palabras, ni tu voz, ni tu olor, mucho menos tus besos... todo eso se quedará por siempre conmigo y, lo que es más, impregnarán mi vida y mis pensamientos en adelante... así que, en realidad, no comprendo como puedes extraerme tan fácil, cuando yo no he de poder deshacerme de ti... jamás...

Se que pedí demasiado, se que lo arruiné... y a todas luces perdí toda posibilidad... que no hay manera de enmendar nada... y que esto no tiene el menor sentido... pero, como la mayoría de las cosas que hago, no puedo evitarlo... te quiero... y te quiero en mi vida... solo así... y tu falta me duele... duele tanto...

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Un año atrás me di por vencida y elegí la agonía y la soledad, elegí la espera y el hambre... y fue entonces cuando el viento cambió anunciando al verano, trayendo consigo un débil y lejano llamado, uno que hubiera podido jurar era un aullido... me atreví a contestarlo, dejando salir la respuesta, no de mi garganta sino de mi pecho, y a orillas del bosque creí haber visto la sombra de un lobo cuyo rastro no pude encontrar por más que busqué, entregando aquella imagen al recuerdo, la etiqueté como ilusión... me adentré en la ciudad, no lo niego, pensando que quizá, solo quizá podría dar con su dueño... no tuve mucho éxito entonces... más, en poco, habíamos de encontrarnos en el río, mirándonos con sorpresa desde orillas opuestas, ahí estaba... era un hombre con sombra de lobo y al verme musitó algo parecido a una sonrisa, misma que traté de contestar lo mejor posible... me mostró sus cicatrices y le mostré las mías y, luego de que haber cruzado el río hacia su orilla, nos zurcimos uno al otro las heridas aun abiertas, con puntadas irregulares. Me habló de su tierra y trate de hablarle de la mía... y quizá justo entonces nos enamoramos... es difícil recordar las cosas en un estado como ese donde el corazón bombea tan fuerte que no deja escuchar nada más que las canciones del alma, que van a su ritmo... me enamoré... le abrí mi corazón y le dije que seguía esperando el regreso de otra criatura a mi bosque... el hombre con sombra de lobo me enseño un nuevo concepto, el "todo o nada", se fue y me dejo sola, con mi espera... en aquel instante aprendí que las elecciones pueden cambiarse... y los caminos pueden desandarse... y la sombra del lobo corrió sobre el río... tomé mis semillas y lo seguí con la seguridad de haber encontrado aquello que por tanto había esperado... crucé el río y esperé que el Lobo viniera conmigo... "las sombras son engañosas" me dijo "yo cuidaré el bosque, él cuidará de ti"... sonreí "quizá no volvamos a vernos" le dije y sonrió pero no dijo nada más.
Seguí al hombre con sombre de lobo a través de la ciudad, hasta la orilla opuesta, a las tierras que los buitres de metal llenan de sombras... tendría que revivir un bosque en agonía, con mis contadas semillas... pero llovió mucho ese día... no podría ocultar que fui feliz, muy feliz... y, a pesar de las diferencias, de las subsecuentes sequías, de las plagas, de mis intentos de huida, me quedé y aprendí sus canciones... mientras construía mi hogar sobre su pecho y entre sus brazos...

Saben? Los bosques no son hogar para los hombres y las costumbres de los lobos les son incomprensibles... las puertas cerradas los reconfortan... los gruñidos los asustan... dormimos a puertas cerradas y deje de gruñir... pero las enredaderas acabaron por cubrirlo todo de verde y en la sexta luna él las arrancó todas de raíz..."es suficiente" dijo... no hay palabra más cruel y definitiva que esa... "suficiente" es un punto final, no da espacio para rascar ni arreglar nada, es el anuncio de muerte del amor pues el amor es por principio incansable e insaciable... "suficiente"... y lloré... tomé lo que quedaba de mis semillas y crucé la ciudad de regreso, sola, débil y herida... hasta el río, donde el Lobo esperaba para lamer mi rostro y recordarme lo que es dormir a la luz de la luna otra vez.

A pesar de todo el dolor volví a ver aquella sombra lobuna sobre las aguas del río... sonreí y sequé mis lagrimas... esta vez esperé que el hombre con sombra de lobo cruzara el río hacia mi... volvió varias veces y me miró desde su lado... intentó cruzarlo un par de veces, pero nunca lo hizo... no lo hizo, nunca lo había hecho... fue entonces que me dí cuenta, recordando aquel primer día, cuando crucé el río sin saber que tendría que ser yo quien lo cruzara una y otra vez... lo entendí... y lo acepté... "esta vez zurciré mis heridas sola" le dije "y volveré... espera por mi"... pero los hombres no conocen la paciencia... no comprenden que las semillas necesitan años para ser bosques, por eso no les duele acabar con ellos en un instante, no saben lo que se ha necesitado para que sean lo que son y que una vez talados jamás volverán a ser los mismos... "las sombras son engañosas" pensé mientras se alejaba... un sordo gruñido reptó por mi garganta entonces... haber dejado todo, cambiado lo necesario, accedido a sus peticiones, ¿no merecía acaso la gracia del tiempo como única petición de éste semi-civilizado lobo por la necesidad nacida de un cortante y destructivo "suficiente"?... cerré los ojos... puedes pretender que no volverás a usarlos, que han desaparecido, que te los han arrancado, pero ten por seguro que los colmillos siguen ahí y que llegado el momento vas a usarlos...

Es así, un hombre puede gritar y prenderle fuego a su bosque, pero no soportará la mordida de un lobo... ni aun cuando se la merezca... quizá especialmente cuando se la merece.

La sombra de lobo y su dueño desaparecieron en aquel momento, esta vez para no volver... desde entonces el río a crecido con las lluvias y con mis lagrimas... aun así sigo esperando, supongo... alzando la voz en aullido, acompañada por el Lobo... quizá sea cosa de los espíritus o que no he aprendido mi lección acerca de que "las sombras son engañosas"... sé que podría quedarme aquí y esperar por siempre, pero decidí que esta vez no lo haré por mucho, solo quiero recuperar mis fuerzas y comenzar la búsqueda, me parece haber escuchado aullidos a lo lejos y está vez intentaré encontrarlos en lugar de esperar a que me encuentren, se que en algún lugar está mi lugar, hay lobos en la ciudad y voy a encontrarlos... quizá entonces pueda construirme un nuevo hogar, uno diferente del que se quedó atornillado en el corazón de aquel hombre con sombra de lobo por quien aun suelto a llorar a mitad del día y quien dejo mi corazón destrozado cuando arrancó de él las paredes de lo que fuera su hogar.

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Supongo que es más fácil decir las cosas cuando sabemos que nadie va a escucharlas... cuantas veces he esperado que las palabras lleguen a su destino pero terminan perdiéndose en el camino... terminan distorsionándose... se que no lo entiendes, que nunca lo entendiste... y que ahora no solo no querrías entenderlo, sino que no te importa en lo más mínimo... pero a mi me importa... en éste mundo todo deja rastro, todo deja hilos entretejidos y nosotros no fuimos la excepción... ni las palabras, ni las acciones, ni nuestros besos... todo eso se quedará por siempre conmigo y, lo que es más, impregnará mi vida y mis pensamientos en adelante... yo no podré deshacerme de esto... jamás...

Se que fue demasiado para ti, se que lo arruinaste y que no te pareció que por una vida conmigo valiera la pena esperar... sé que a todas luces perdimos toda posibilidad... que ya no vamos a enmendar nada... y que esto no tiene el menor sentido... pero no puedo evitarlo... te amo... solo así... y tu falta me duele... duele tanto...