escuchaste eso?... no, olvidalo... no hay lobos en la ciudad... o si?


viernes, 26 de agosto de 2011

Odio tu celular (a petición)

Más allá del reinado de cables y concreto... siguiendo kilómetros de carretera, sobre valles y montañas, sembradíos y arena... vive una criatura esquiva que gusta del silencio y que para él, según dice, nunca es incomodo... viaja a menudo y aun no encuentra el sitio al cual pertenecer... está siempre en constante movimiento, en constante búsqueda... y, sin embargo, contradiciendo su gusto por los silencios, suele dirigir sus palabras a mi encierro, y por un momento, a pesar de la distancia, olvidando el viaje de arena y sembradíos, montañas, valles, y carreteras, su voz llega hasta mis oídos, a veces me encuentra alegre y llena de vida, a veces sumida en la tristeza y otras veces con un gruñido arrastrándose por mi garganta... pero su voz siempre es consuelo y tiene algo de magia que acaba por arreglar las cosas... Juraría a veces que sus palabras suenan a aullido, pero bien podría ser cosa de la mala recepción pues justo cuando estoy a punto de asegurarme, las palabras se pierden en el camino... Odio tu celular... quizá debiera odiar la recepción o la distancia o a las carreteras, valles, montañas, sembradíos y arena entre nosotros... quizá debiera odiar la lluvia, la estática, la interferencia, la infraestructura de las compañías telefónicas, a las mismas compañías telefónicas, a los dioses por permitir semejante tragedia como es perderme la tenue esencia que puedo extraer de tus palabras, tu compañía, tu... o a ti, por estar tan lejos... pero simplemente odio tu celular... lo odio por que no me deja más que aferrarme a ese sentimiento de cercanía que dejan tus breves visitas, enredarlo con las tonalidades de tu voz, y tejerme con ellos una manta para el frío del alma... dejando perder la conexión y la declaración a medio terminar.

El Lobo ya no se extraña de verme correr a tomar la llamada, ni de verme sonreír mientras "hablo sola" como él dice... pero, en cambio, se burla de los modos humanos de emular el contacto... se burla con crueldad de las ilusiones de un lobo cautivo, pero sé que secretamente él también tiene ilusiones y que, tristemente, aun comparte mi celda...

Quizá luego del odio acabe por hacerle un altar, le haga una danza y le lleve ofrendas... ya que a pesar de todo me permite decirte lo mucho que se extraña tu visita a estos olvidados bosques... y de paso sea dicho que también odio tu computadora...