escuchaste eso?... no, olvidalo... no hay lobos en la ciudad... o si?


domingo, 24 de abril de 2011

La terrible inclemencia de la continuidad

Hay cosas de este mundo que uno sabe... cosas y sucesos que uno sabe con certeza... como la vida y la muerte... y sin embargo, cuando la muerte nos mira de frente a través de los ojos de un ser querido, sabe tan distinto... lo se... lo supe desde que te conocí, desde que miré en tus ojos y cuando miraste en los mios, ambas supimos que dentro de la otra yace la semilla de la muerte y que en cualquier momento ha de florecer, de una u otra forma... y sin embargo duele perderte, perderte como eras... perderte como fuimos juntas, en esta vida... como fuiste desde que te encontré y hasta que te perdí... y como serás siempre en las historias que de tí cuente y como serás en mi mente hasta que mi tiempo llegue...
Asi es el mundo... el mundo donde uno ha de perderlo todo, y aquello que uno no pierda estará destinado a perderlo a uno...
Y quizá lo que duele más es saber que nada cambia en realidad... no hay algun cataclismo que marque la llegada de las criaturas importantes a nuestras vidas, y de igual manera no hay ninguno que marque su partida... el sol vuelve a salir y luego la luna... los chistes siguen siendo graciosos y la musica sigue siendo bella. Así es mientras la vida se nos escapa dejando el rastro del dolor marcado en nuestro cansado cuerpo; otros reirán con tonterias, llorarán, tendran sexo e incluso naceran... todo ha de ocurrir en esta mezcla llamada mundo, en esta mezcla llamada vida...

El lobo aulló esa noche, y aulló la noche siguiente... y lo hará muchas más... y yo he de aullar con él mi dolor por tu pérdida... lo haremos muchas lunas... y todos los dias hemos de celebrar tu vida y lo que dejó en las nuestras... y te buscaremos... y esperaremos tambien que nos encuentres... y quizá no hemos de lograrlo en esta vida... pero tengo la certeza de que volveremos a vernos y de mirar en nuestros ojos y mirar en ellos a la muerte una y otra vez, hasta el fin de los tiempos... y si lloré ayer y lo hago hoy y mañana es por que me duele, me duele como lo hizo antes y como volverá a dolerme siempre tu pérdida...

Nos miramos con tristeza, el lobo y yo... no hay necesidad de decirnos nada... solo de sentarnos juntos, muy juntos, para luego emprender la marcha diaria, como hacemos siempre...

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