escuchaste eso?... no, olvidalo... no hay lobos en la ciudad... o si?


jueves, 27 de enero de 2011

Sobre las largas despedidas (a petición)

A decir verdad no creo en las despedidas, me es imposible imaginar una verdadera despedida, un "no volveré a verte jamás"...
El lobo me ha encontrado a travez de las eras, las civilizaciones, las vidas... siempre ha vuelto a encontrarme... así que, por que no habría yo de encontrarte nuevamente?, por que no habría de reconocerte a travez de los ojos de un extraño, de un forastero, por que no habrías tu de reconocerme en los ojos de otra cratura distinta, de hábitos contrarios a los mios?

Para qué, entonces, despedirnos de manera tan "definitiva"?... para que usar ésta vida en despedidas superfluas cuando un solo "hasta luego" es suficiente?... como saber si este momento no es solo otra repetición, una vuelta más en el enorme e infinito espiral del tiempo?... como saber si esto no es solo la continuación de una historia vieja y olvidada?, que esta alma antigua reconoce a la tuya y quizá recuerda, entre sueños, la primera vez que tu mirada se cruzó con la mía... la primera vez que compartimos una sonrisa o una lágrima...

De este modo, las separaciones no existen y, por lo tanto, las despedidas tampoco debieran de existir, su falaz imagen es una ilusión como lo es todo en esta ciudad, como la ilusión de separación, de límite y definición... Así, mientras hayas de pisar la tierra me estarás tocando y mientras el aire llene tu pecho, habrás de llevar mi esencia dentro de ti en cada inspiración... así tus pasos te lleven por otro camino y tus pensamientos se olviden de mi, hemos de estar unidos por los elementos constantes en los que estuvimos, estamos y estaremos inmersos hasta el último de los días de nuestra madre primordial... Y entonces no es imposible volver a encontarnos como hicimos hoy, mañana y despues del atardecer, al despuntar el alba.


El lobo sonrie, le gusta cuando parece que comprendo... no, cuando parece que recuerdo las eternas leyes de la permanencia de las almas y la impermanencia material...


Entre las miles de tragedias y torturas que hemos de padecer en esta y otras vidas, te recuerdo, del mismo modo que el lobo me hace recordar, que las despedidas no pueden ser una de ellas...


Hasta luego...

viernes, 14 de enero de 2011

Un mundo de ruido

Recordar los sonidos del bosque no es necesariamente pensar en el silencio, no es idealizar la vida entre arboles y sobre tierra... no... es simplemente la vaga sensacion de haber conocido un mundo de sonidos sutiles, en algun lejano pasado... un mundo donde un llamado recorre kilometros y la respuesta es capaz de viajar igual distancia... el sonido del bosque es el conjunto de sonidos que pueden ser identificados individualmente y comprendidos por igual... es el conjunto de sonidos cuya dirección y fuente son obvias y su seguimiento y encuentro posibles... Despues de todo, que es una criatura del bosque sin oido sino una presa, un cadaver... Aquellas hojas secas que crujen son un aviso, aquellas aguas en movimiento son un alivio...

La tragedia del lobo en la ciudad es la alegria del lobo en el bosque... mantener el oido fino es vivir en el sobresalto y en el dolor... los humanos de la ciudad son cosa curiosa y ruidosa: viven inmersos en un mundo de ruido donde cada ruido individual crece exponencialmente para opacar al otro monton de ruidos que a su vez crecen exponencialmente hasta no ser más que una maraña de cosas confusas destrozando los tímpanos - de por si destrozados - de los oyentes... un verdadero infierno... no hay algodon suficiente para acallar semejante infierno aunque cualquier cosa que lo reduzca es recibido como bálsamo celestial...

Sucede que el silencio, aqui, es casi inalcanzable... es un bien que muy pocos poseen... si el silencio es oro, esta ciudad es el lugar mas pobre al que puede uno llegar...

El lobo vive con las orejas bien tapadas recordando lugares mejores... acallar este barullo es un arte que no he podido aprenderle... Me llama hipócrita por que ya me he contagiado de esto y he adquirido una necesidad de "ruido"; a penas los ruidos desaparecen, comienzo el mio... quizá esta enfermedad sea del tipo crónico-degenerativo y solo vaya de mal en peor... por lo pronto, muy a pesar de mis cuidados, mi oido se va perdiendo poco a poco... y quiza no tan de a poco...

Me pregunto si esta enfermedad se llama simple miedo al silencio... quiza teme uno que el silencio lo delate... que entregue información que preferimos mantener oculta:  la velocidad con que el corazón late, la seguridad de los pasos, la respiración, el llanto... y si ese es el caso es quizá la manera con la que la ciudad lidia con la falta de sigilo... lo que en el bosque es el arte del silencio en la ciudad es el arte de moverse ruidosamente pero debajo de los otros ruidos... quizá en la ciudad el sordo es el rey...

Aauuuuuuuuuuuuuuuu!